lunes, 5 de septiembre de 2011

Segunda bajada desde Canta y una breve descripción de la "fauna" limeña

Domingo 8 de julio de 2007
Era el domingo 8 de julio de 2007 a las 4:30 a.m., Me disponía a salir de casa para ir al punto que el que nos reuniríamos para dirigirnos a la empresa de buses, con la que previamente había coordinado telefónicamente y que nos llevaría a la localidad de Canta, pero al abrir la puerta para salir, me dí con la gratísima sorpresa que, siendo aun de noche, 9 integrantes del grupo que luego sería INKARIDERS ya me esperaban, con sus bicicletas, en el patio de entrada al edificio en el que habito.
Mientras descendía por las escaleras con la bicicleta a cuestas, me percaté que la llanta posterior se había desinflado durante la noche; maldije al tío que, en la galería de la Av. Emancipación, había enderezado el aro de mi bicicleta. Fui empujando la bici hasta el grifo más cercano (3 cuadras) mientras los demás integrantes del grupo me acompañaban. Felizmente no se trató de un pinchazo, sino que la válvula (modelo "presta") cuya tapa metálica no había sido ajustada debidamente había dejado escapar, lenta e imperceptiblemente al aire de la cámara; pensé otra vez en el tío, pedí disculpas a su señora madre y una sonrisa se dibujó en mi rostro.
Empezamos a pedalear por la avenida Salaverry, nos dirigíamos a una estación de servicio que se encuentra en la cuadra 3 de la Av. Arenales, ahí nos encontraríamos con otros tres participantes, sin embargo, pese a que llegamos a la hora exacta que había sido acordada no había nadie, por lo que nos dirigimos a la cuadra uno de la Av. Arequipa (una paralela de la anterior) ya que ahí nos íbamos a reunir originalmente (después se acordó que sería en el grifo de Arenales), pero nadie llegó a este otro punto.
Fue entonces que salimos con rumbo al paradero, eran ya casi las 5 a.m. y el bus saldría a las 5:30, luego de transitar por las oscuras y desiertas calles y avenidas limeñas, llegamos a la empresa de transportes "Mi Chaperito" , con la que habíamos hecho las coordinaciones pertinentes el día anterior, cabe señalar que pese a haber llegado a la hora acordada con los administradores de la empresa, nadie estuvo ahí para recibirnos ni atendernos, las puertas se encontraban cerradas y el timbre no funcionaba.

Creo que fue Raffo el que retrocedió una cuadra, hasta la empresa "Santa Rosita de Lima" y consiguió el transporte, ya no por 12 sino por 10 soles así que yodos nos fuimos hacia el local de esa empresa, izamos nusestras bicicletas al techo del transporte y luego lo abordamos. Estando ya a punto de partir, recibí una llamada en mi teléfono celular, eran los dos nuevos integrantes del grupo, se excusaban por no haber estado a la hora acordada y preguntaron por nuestra ubicación, les respondí que ya estábamos embarcados y a punto de partir, respondieron que de igual modo irían a Canta y que allá nos encontraríamos.
El bus partió casi a las 5:40 a.m. , y tras varias paradas para recoger y dejar pasajeros, llegamos a Canta a aproximadamente las 8:10 a.m. bajamos nuestras biclas del techo del vehículo y, luego de una breve visita al mercado (me compré toditito un molde de queso canteño y lo puse en mi morral), nos dirigimos al terminal de la empresa "Mi Chaperito" para indicares que en el ómnibus de su empresa, que venía subiendo desde Lima, se encontraban a bordo unos ciclistas y solicitarles que, por favor, les indicaran que ECO URBAN BIKERS (aun no se había forjado el nombre actual del grupo) había subido hacia el restaurante "Santa Catalina" y que fueran a nuestro encuentro; Estábamos pidiendo los desayunos cuando los susodichos llegaron.

Los desayunos fueron algo "radiacales", no fueron panecillos cono en el viaje anterior, no, esta vez fueron platos bastante más contundentes, en lo personal me pedí un café, dos panes y un saltado de trucha que (que estuvo realmente buenazo), otros pidieron "Bistek a lo Pobre" (dizque porque andaban misios) "Lomo al Jugo" y otras exquisiteces más que no alcancé a determinar), acabados de desayunar nos dirigimos, en vertiginoso descenso, al poblado de Obrajillo y desde ahí, tomando un tortuoso, polvoriento y accidentando camino rural hemos llegado hasta la carretera que llega a Canta y que por tanto conduce a Lima.
En total fueron 137 Km de bellísimos paisajes y pura adrenalina, tuvimos un pequeño percance con lesión en una mano, (hacemos votos porque no sea nada de consideración), salvo ese inconveniente, la ruta se hizo de manera muy agradable, pese a que en una crónica anterior relato que, hay fuertes subidas en esa bajada, debo aclarar que probablemente esta percepción tuvo su origen en que en aquella memorable ocasión, Tony y yo, hubimos de regresar cerca de 5 Km hacia arriba y por encima de los 2000 m.s.n.m. para reagruparnos con la otra parte del equipo (un de sus integrantes había sufrido la pinchadura de una llanta).

En esta ocasión las subidas que existen en esa bajada fueron casi imperceptibles y considero que esto ha sido debido a que, ahora, nos encontramos con mejor estado físico, más entrenados y, en lo personal, con una máquina muy superior a aquella que utilicé en el primer descenso, el raid, tal y como lo he comentado en una crónica anterior, fue muy divertido aunque intenso por el ejercicio realizado, ya que regresar desde Canta no es solamente hacer una bajada, debido a que, por las velocidades que alcanzas (hasta 60 Km/h), los vehículos motorizados que suben y bajan por la misma carretera (esta vez había tráfico) y el estado de conservación de la misma, requieres de mucha técnica concentración y esfuerzo para el control de tu bici, adicionalmente es una bajada que tiene muchas cuestas en su trayecto con el pequeño añadido que las pedaleas por arriba de los 1000 m.s.n.m.
Pasamos por la ermita de Santa Rosa, en la localidad de Quives algunos dejaron sus mensajes en el pozo de los deseos (en la “sucursal” del pozo que existe en el Santuario en la ciudad de Lima), otros quisimos dejar nuestros celulares (para una comunicación más fluida) pero por no haber llevado los recargadores nos persuadieron de no hacerlo.

La visita fue relámpago.
Debo señalar que la emoción del viaje se pudo sentir mucho más, toda vez que la excursión terminaría en el distrito de Lince y no en la Av. Habich como la vez anterior hemos discurrido por los seguros, acogedores y distinguidos barrios de Carabayllo, Independencia, Piñonate, y hasta por Caquetá; en este tramo hemos podido apreciar, muy de cerca, parte de la riquísima fauna de la ciudad de Lima: choferes de combi (de esos a los que hay que mentarles la madre para educarlos), conductores de Taxi que no tienen la más remota idea de para qué sus vehículos tienen luces direccionales, borrachines y hasta “pastrulos y "drogos" de toda calidad, pelaje y estirpe, realmente toda una fauna que "per se" entraña peligro para nuestras bicicletas y por tanto para nuestra integridad.
Éste último trayecto, por un tema de seguridad, lo hicimos a alta velocidad y pegados a la berma central de la Avenida Universitaria y fuimos por ese lado con la clara intención de no pasar cerca a la vereda debido a la cantidad de gente de mal vivir que se veía en algunas zonas y por las voces que se oían aludiendo al paso de nuestras bicis. Era espectacular ver al grupo, parecía un extraño animal que serpenteaba raudamente entre los demás vehículos.

Siempre es una nueva experiencia, la ruta puede ser ya conocida, pero cada viaje tiene lo suyo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario