Domingo 13 de febrero de 2011
La partida
"¡Demonios, está lloviendo!", exclamé a las 2 de la mañana del domingo, antes de irme a dormir y a pocas horas de empezar nuestra salida a Matucana.
Al amanecer ya no lloviznaba, pero el cielo seguía nublado. Salí de mi casa a las 6:30 a.m. rumbo al peaje de la autopista Ramiro Prialé.
Cuando llegué al peaje, Andy ya estaba esperando. Unos minutos después llegaron Lucxo y Walter.
Una lluvia que hizo peligrar la ruta
A sus marcas, listos yaaa. Partimos de Prialé (km 0) a las 7:15 a.m. "¡No pueden ir más despacio!", reclamaba Andy, pero nosotros seguíamos un ritmo parejo. Conforme avanzábamos rumbo hacia la sierra, una tenue llovizna crecía lentamente.
Al llegar a Ñaña (km 19) me llama Jorge Valle, quien ya había llegado a Chosica, para decirme que la lluvia estaba fuerte por allá, y que había tomado la decisión de regresarse. ¡¡Chesu!! En ese momento pensé que el clima podía boicotear nuestra salida dominical. Traté de pensar positivamente, diciéndome a mí mismo que como sea tenía que llegar a Matucana.
Y seguimos avanzando. Al llegar a Chaclacayo todo empeoró: las pistas estaban totalmente mojadas, cada metro que avanzábamos nos llenábamos de barro. Lucxo y Walter se adelantaron un poco, mientras que Andy se rezagó.
Desayunando en Chosica
Llagamos a Chosica (km 35) a las 8:40 a.m. aprox. Allí encontré a Jaimono, el Loco y Raffo tomando el rico desayuno. Ellos también habían llegado pedaleando desde Lima hacía unos instantes. Unos minutos después llegó Gustavo (Tío Archi) y Marco, que también llegaron a puro pedal y tragando barro.
Tomamos una potente maca y de paso esperamos a Eduardo y Andy, que se habían quedado desayunando en Chaclacayo. Eduardo se retrasó a causa de un pinchazo, el primero de los muchos pinchazos que tuvimos en toda la ruta.
Mientras tomábamos desayuno en Chosica, se podía ver unos tenues rayos de sol a lo lejos: la lluvia dejó de caer y parecía que el clima cuesta arriba mejoraba. ¿En verdad mejoraría?
A las 9:20 finalmente estuvimos todos reunidos y decidimos partir: Andy, Gustavo, Raffo, Eduardo, Marco, el Loco, Jaimono, Lucxo y yo. Lamentablemente no todos llegarían a la meta.
¡Y la lluvia se fue!
Para nuestra fortuna, conforme subíamos, el tiempo mejoraba considerablemente. No volvería a caer una gota de lluvia en toda la ruta. Pasando Ricardo Palma, la carretera ya estaba seca y había un débil sol brillando lo suficiente como para alentarnos a seguir.
A Corcona (km 48) llegamos como a las 10:15 a.m. Allí nos reagrupamos, pero ni Gustavo ni Raffo llegaban. ¿Qué habría pasado? Intentamos llamar a Raffo, pero la señal se iba a cada rato. ¿Y Gustavo?, bueno, alguien del grupo dijo que más arriba de Chosica lo vio dar media vuelta y regresarse.
Esperamos máximo hasta las 11, pero como no aparecían, decidimos continuar. Raffo es un ciclista experimentado, cualquier dificultad que le haya pasado lo iba a resolver muy bien.
A partir de Corcona vino lo bueno
Luego de partir de Corcona, Lucxo y yo comenzamos a corretear un poco, seguidos de cerca, en los primeros kilómetros, por Jaimono y Marco. Pasando Cocachacra, Lucxo se adelanta y yo me mantengo a 200 m atrás de él, hasta San Jerónimo de Surco (km 66), donde logro alcanzarlo en la tienda que está al lado del puente, en la entrada al pueblo de Surco. Ya estábamos a 2 mil metros de altitud.
Allí llegamos a las 12:00 m., nos detuvimos 15 minutos para abastecernos de agua y estirar piernas. A los demás no los veíamos para nada. En ese momento veo un mensaje en mi celular, era Raffo, quien me había escrito que tuvo un desperfecto con su descarrilador... ¡¡otra vez!!, por lo que tuvo que dar media vuelta en Ricardo Palma.
De Surco a Matucana hay uno 9 km bien agresivos. Con Lucxo avanzamos a paso moderado. Por el km 70, Andy me llama al celular: "Pedrito, tiré la toalla, me quedé en Tornamesa".
¡Matucana, al fin!
Finalmente Lucxo y yo llegamos sincronizados a Matucana, a la 1 p.m. Descansamos un poco y luego fuimos a almorzar a un restaurante que está en la plaza. ¿Quién llegaría tercero?
A la 1:30 p.m., mientras almorzaba con Lucxo, llega Jaimono; a los 5 minutos llega Eduardo, 10 minutos después aparece el Loco. Finalmente, nuestro fotógrafo oficial, Marco, aparece gritando como loca al llegar al restaurant, a la 1:55 pm. Ya estábamos completos.
A las 2:30 p.m. decidimos bajar a Chosica, Andy nos esperaría en Tornamesa, para unirse a nosotros en el descenso. Mientras almorzábamos, conocimos a otro amigo ciclista que bajaba de San Mateo. Almorzó con nosotros y nos acompañaría una parte del descenso.
Comenzó el desfile de pinchazos
Cuando nos alistábamos para partir, nos dimos cuenta que la llanta posterior de la bici de Jaimono estaba desinflada. Parchamos. Luego, a los 5 minutos... ¡Otra vez la llanta de Jaimono! Esta vez le presté mi cámara, para no perder más tiempo y bajar de una vez, ya que se acercaban unas nubes oscuras con cara de pocos amigos. Creo que finalmente salimos de Matucana como a las 3:30 p.m.
Todo bien hasta el km 61. Allí, mientras me estaba atrás de un camión para intentar pasarlo, pincho la llanta posterior, a más de 40 km/h. "¡Por la... !". No podía parar bruscamente porque atrás de mí había un auto que también quería pasar al camión, así que tuve que continuar 300 metros más y pegarme a la derecha hasta encontrar un lugar libre al lado de la carretera para parchar. Cerca de mí estaban Marco y Lucxo, pero no llegaron a percatarse que yo había pinchado.
Me quedé solito parchando. Termino de parchar, continuo bajando y en el km 53 veo a Jaimono y Lucxo a un lado de la carretera, cambiando una cámara: Jaimono había vuelto a pinchar.
Finalmente nos reagrupamos todos en Corcona, de donde partimos a las 4:40 p.m.
Llegamos a Chosica poco después de las cinco de la tarde. Estábamos todos menos uno: Eduardo. Lo estuvimos esperando buen rato y no aparecía. Más de media hora después lo vimos venir, con la llanta posterior totalmente baja. Había parchado dos veces y parecía que su cámara no se podía parchar. Parchamos otra cámara que teníamos de repuesto, para que así pueda continuar.
En Chosica nos despedimos de Jaimono, Lucxo y Andy, quienes regresaron a Lima en colectivo.
De Chosica a Lima... más pinchazos y mordidas.
A las 6 p.m., Marco, Eduardo, el Loco y yo partimos de Chosica con destino a Lima. Todo marchó bien hasta el km 19, a la altura de Ñaña, donde a Eduardo se le desinfla otra vez la llanta. Parchó, pero cuando ya estaba listo para partir, ve que la misma llanta está otra vez desinflada. ¡¡Maldición, tenía otro hueco!! A los pocos minutos cayó la noche.
Luego de solucionar el problema de la cámara de Eduardo, continuamos el camino a Lima. Todo parecía por fin ir bien. Yo iba adelante, seguido de Eduardo, el Loco y Marco; pero 10 minutos después...
-¡Aguanten, Marco no está, aguanteeeeennnn! -nos avisó el Loco, quien después de un ratazo se había dado cuenta de la ausencia de Marco.
Nos detuvimos. Estábamos en el km 15, creo, en una zona solitaria y oscura.
-Aló, Marco, ¿qué pasó? -le pregunté por el celular.
-Nada tío, estoy lejazos...
-Ya, no te preocupes, más abajo te estamos esperando, okey.
-Ya, ahí voy, ahí voy --me respondió.
Pero pasaban los minutos y no venía.
"¿Por qué demora tanto, si no hemos avanzado mucho?", nos preguntábamos.
De repente aparece Marco, viniendo recontra lento. Cuando se acerca, vemos que sus dos llantas están totalmente desinfladas: sin darse cuenta pasó un bache que hizo morder ambas llantas. Estábamos recontra salados. No quedaba otra más que parchar.
Finalmente partimos. Ya eran las 8 p.m. y estábamos rogando no tener otro pinchazo más.
Y parece que los dioses por fin se apiadaron de nosotros. Seguimos hasta Huachipa (km 10) y de allí cogimos la renovada autopista Ramiro Prialé, por donde agarramos buen ritmo, llegando a Puente Nuevo como a las 8:30 p.m. Allí me despedí de mis compañeros y entré a mi barrio por Zárate.
Llegué a mi casa a las 8:45 p.m., con hambre, sueño y mi ropa llena de barro (por la lluvia de la mañana), pero contento por la ruta.
Si no hubiese sido por tantos pinchazos (11 parchadas, por lo menos) hubiésemos estado en Lima antes del anochecer. Pero ya no importaba, a pesar de todo, la ruta fue un éxito.
La próxima semana volvemos a la trocha, esta vez a la competencia de Totoritas.
PEDRO SALAZAR WILSON
No hay comentarios:
Publicar un comentario